PUENTE DEL BURRO - HUELVA

Al sur de la provincia de Huelva, cerca de la capital, podemos encontrar estas bellísimas escenas marismeñas, capitaneadas por el coqueto puente del Burro. Este escenario está integrado en el complejo estuario que forman los ríos Tinto y Odiel, dando lugar a una extensa variedad de paisajes: retorcidos brazos de agua, lagunas y salinas, islas, playas y bosquetes. Estas marismas están consideradas como las marismas mareales más importantes de la Península Ibérica y un lugar importante en las vías migratorias de aves. Un hito importante en estas marismas fue la construcción del Dique Juan Carlos I (Espigón). El transporte de las enormes piedras y bloques de hormigón que componen la estructura del dique, cuya obra finalizó el 11 de junio de 1981, requirió la construcción de la carretera de 11 kilómetros que atraviesa tres de las cuatro islas principales que forman el estuario del río Odiel. Así, partiendo desde las inmediaciones de Corrales, sortea la ría de Aljaraque a través de un reducido puente, cruza La Calatilla para adentrarse en Bacuta Sur tras salvar el estero con otro pequeño puente y finalmente enlaza con Saltés a través de un gran puente levadizo (puente del Burro) que se alza sobre el estero del Burro. Este puente, que es el que nos ocupa, tiene una altura de 16 metros en BMVE (bajamar máxima viva equinoccial o bajamar escorada). Es testigo de multitud de bañistas, pescadores, trabajadores del entorno, visitantes del paraje, curiosos… Una bella perspectiva de él se tiene cuando navegamos en “canoa” desde Huelva a Punta Umbría y viceversa y pasamos por debajo de este gran puente. Estas embarcaciones realizan durante el verano los citados trayectos. Fue durante mucho tiempo el único medio de transporte entre ambas localidades, hasta que en 1964 se construyó una carretera que conectaban dichas poblaciones a través del puente “Sifón de Santa Eulalia”. Estos preciosos paisajes fueron testigos de la llegada de numerosas culturas: tartesios, fenicios, romanos, árabes, entre otros. En la Isla Saltés se fundó una ciudad-asentamiento hacia los siglos X y XI, sobre todo cuando fue sede del reino de Taifa de los Baikríes, primero, y reino de Taifa del señor de Umba y Xaltis (Huelva y Saltés), después, bajo el reinado de Abd al-Aziz al Bakrí, hasta que los dominios fueron conquistados por Al-Mutamid de Sevilla (mediados del siglo XI). Ya en época contemporánea, existió en la zona diversas actividades económicas: en el Bajo del Manto, a la altura del Cabezo de los Prácticos, hubo una estación ballenera que desde 1924 tuvo una actividad de dos temporadas; el Varadero de Bacuta, hoy desaparecido, los reales de las almadrabas Las Torres y Nuestra Señora de la Cinta, de finales del siglo XIX. Los nuevos calamentos asentaron sus reales en el Bajo del Manto y La Cascajera (Isla Saltés) respectivamente; una estación sanitaria del Puerto en la Isla de Bacuta, de principios del siglo XX; las salinas de Marismas del Odiel; los depósitos de explosivos de La Calatilla en la Isla de Bacuta, de finales del siglo XIX; una fábrica de gas pintsch para las boyas del puerto en la Isla de Bacuta; un campo de concentración franquista en la Isla de Saltés… ¿? Y ese puente, con aromas de luz y sal, estoicamente inmóvil viendo pasar a playeros, pescadores y curiosos visitantes que buscan un remanso de paz y escenarios paisajísticos únicos, todo un placer de dioses. Nota: Imágenes, vídeos, música o textos pueden haber sido cedidos por amigos y colaboradores del canal pero siempre sin ánimo de lucro.