El primer Parador de España está en la Sierra de Gredos

En plena Sierra de Gredos, rodeado de pinares, piedra, silencio y aire limpio, se levanta uno de los edificios más simbólicos del turismo español: el Parador Nacional de Gredos. Este no es un parador cualquiera. Aquí nació la red de Paradores de España. Fue inaugurado en 1928 por el rey Alfonso XIII, en una época en la que viajar no era todavía una costumbre de masas, sino una forma distinguida de descubrir el país, sus paisajes y su historia. Su arquitectura de piedra y pizarra parece fundirse con la montaña. No intenta imponerse al paisaje: lo acompaña. Desde sus terrazas se contemplan las cumbres de Gredos, los bosques, los cielos cambiantes y esa luz fría y limpia que solo tienen las tierras altas de Ávila. Pero el Parador de Gredos no guarda solo memoria turística. También guarda memoria política. En sus salones se reunieron, a comienzos de 1978, los llamados padres de la Constitución para trabajar en el texto que acabaría marcando la vida democrática española. Por eso, uno de sus espacios más conocidos es el Salón de los Ponentes. Hoy, visitar este lugar es asomarse a casi un siglo de historia: la historia de una España que aprendía a mirar hacia sus paisajes, a valorar su patrimonio y a convertir antiguos caminos, montañas y edificios nobles en lugares de encuentro. El Parador de Gredos sigue siendo eso: una puerta abierta a la sierra, al descanso, a la tradición castellana y a una forma de viajar más serena, más pausada y más nuestra. Un lugar donde la piedra habla, el paisaje respira y la historia todavía parece sentarse junto a la chimenea.