El poder de la resiliencia.

La resiliencia es como el baile: no se trata de evitar las tormentas ni de no tropezar nunca, sino de aprender a seguir moviéndose con gracia incluso cuando la música cambia de ritmo. Bailar es transformar la caída en un giro y el dolor en un paso más, recordándonos que, aunque el escenario sea difícil, siempre tenemos la fuerza para volver a empezar.