Breve Meditación Isaías 27

En esta breve meditación de Isaías 27 contemplaremos el hermoso contraste con el cántico de la viña presentado en Isaías 5. Allí, el pueblo de Dios era comparado con una viña que, a causa de su injusticia y pecado, perdería la protección del Señor. Quedaría abandonada, cubierta de espinos y cardos, como evidencia del juicio divino. Sin embargo, en Isaías 27 el profeta entona un cántico muy distinto: un cántico de gracia y misericordia. Ahora el Señor mismo promete cuidar de su viña, regarla continuamente y guardarla día y noche para que produzca fruto. Ya no hay ira contra ella. ¿Cómo es posible que una viña digna de juicio sea ahora objeto de tanto cuidado? La respuesta se encuentra en la obra redentora de Jesucristo. Aunque Dios escondió por un momento su rostro, con abundante misericordia salvaría a su pueblo. El justo tomó el lugar de los injustos; Cristo cargó sobre sí la ira que nosotros merecíamos. Aquel que fue coronado con espinas y cardos, símbolo de la maldición causada por el pecado, fue abandonado para que nosotros jamás lo fuéramos.