Pr. Ricardo Claure. El pecado corrompe tu espíritu, tu alma y tu cuerpo

Sal 51:1 Al músico principal; Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Sal 51:2 Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Sal 51:3 Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Sal 51:4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. Sal 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. Sal 51:6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Sal 51:7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. Sal 51:8 Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. Sal 51:9 Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. Sal 51:10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. Sal 51:11 No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Sal 51:12 Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.