Extranjería Santísima

Himno: Extranjero... Pero el Señor Está Conmigo Verso 1: Dejé mi casa, mi tierra y mi gente, buscando un sueño mejor para mis hijos, crucé fronteras con fe en el alma, anhelando vida, esperanza y abrigo. Pensé encontrar caminos de gloria, días tranquilos, sonrisas sin fin, pero hallé noches llenas de lágrimas, y una nostalgia difícil de partir. Verso 2: Conocí el peso del rechazo humano, miradas frías, palabras de dolor, heridas hondas causadas por otros, que quebrantaban mi frágil corazón. Mas en medio del valle oscuro, una voz divina me hizo seguir: “No temas, hijo, Yo estoy contigo, tu Salvador nunca te dejará”. Coro: El Señor está conmigo... para siempre conmigo, mi fortaleza en la prueba y el dolor. Aunque el mundo me hiera, aunque falte el amigo, Cristo sostiene mi vida con amor. El Señor está conmigo... eternamente conmigo, seca mis lágrimas, calma mi clamor. En tierra extraña, bajo Su gracia vivo, Él es mi refugio, mi paz y mi canción. Verso 3: Cuánto extraño el abrazo sincero, la voz amada de mi hogar, pero en mis noches de quebranto, Jesús fue mi roca, mi dulce paz. “El Señor está cerca del quebrantado” y en mis heridas derramó Su luz, transformó mi llanto en alabanza, y mi carga pesada llevó en la cruz. Puente: “Aunque pase por el valle de sombra y de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo.” (Salmo 23:4) “No te desampararé, ni te dejaré.” (Hebreos 13:5) “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.” (Salmo 126:5) Final: Hoy levanto mi canto al cielo, por cada prueba que me acercó a Ti, porque en la lucha, en el desprecio, Tu mano fiel jamás me dejó caer. Si el mundo cambia y fallan los hombres, mi Cristo permanece, eterno y fiel. El Señor está conmigo... para siempre conmigo, mi esperanza, mi refugio, mi Rey.