ZAMORA CF - CP CACEREÑO 1ª FEDERACIÓN JORNADA 37 GRUPO 1

https://www.elperiodicoextremadura.co... El Cacereño escribió en el Ruta de la Plata una de esas páginas que se celebran con el alma. El conjunto extremeño logró la permanencia matemática tras imponerse por 1-2 al Zamora en un partido que nació cuesta arriba, creció entre sufrimiento y terminó convertido en una explosión de orgullo, fe y fútbol. Un gol de Ajenjo en el minuto 88 desató la locura entre la numerosa afición visitante desplazada a tierras zamoranas y selló una remontada de enorme valor emocional y competitivo. Durante la primera mitad, el Zamora impuso su ley. El equipo rojiblanco, metido de lleno en la pelea por la posición más adelantada posible para el playoff de ascenso, salió con autoridad, ritmo y ambición. Apenas se habían consumido dos minutos cuando Miki Codina obligó a Diego Nieves a realizar una intervención de mucho mérito. El guardameta cacereño, que acabaría siendo decisivo, volvió a aparecer poco después para impedir el gol de Losada en un remate a bocajarro. El Cacereño resistía como podía, hundido por momentos cerca de su área, obligado a defender cada centro, cada segunda jugada y cada embestida local. El Zamora dominaba la posesión, cargaba el juego por las bandas y encontraba espacios ante un conjunto extremeño que sufría en la medular y apenas lograba cruzar con peligro la divisoria. En el primer cuarto de hora, Mario García rozó también el gol con un cabezazo que se marchó por encima del larguero. La resistencia visitante, sostenida por el orden y por las paradas de Diego Nieves, terminó cediendo en el minuto 38. Tras una nueva acción ofensiva del Zamora, Kike Márquez encontró el espacio necesario para batir al meta cacereño y poner el 1-0. El tanto hacía justicia a una primera parte de claro color local. El Cacereño se marchó al descanso golpeado, pero no vencido. Porque tras el paso por vestuarios cambió el viento. El equipo extremeño regresó con otra mirada, con una marcha más y con la determinación de quien sabe que una permanencia también se pelea con el corazón. Adelantó líneas, asumió riesgos y comenzó a discutirle el partido a un Zamora que fue perdiendo el control que había exhibido en el primer acto. El primer aviso serio llegó en el minuto 52, cuando un centro peligroso al área acabó con un remate acrobático de Iván Fernández que atrapó Fermín Sobrón. El Cacereño ya no sobrevivía: atacaba. Y en el minuto 60, Diego Gómez estuvo a punto de igualar con un disparo desde la frontal que se escapó por poco. El Zamora tuvo entonces la oportunidad de apagar la rebelión visitante. Loren dispuso de una ocasión clara para sentenciar, pero de nuevo apareció Diego Nieves con una parada providencial, una de esas intervenciones que mantienen con vida a un equipo y alimentan la fe de toda una expedición. El empate Y esa fe encontró premio en el minuto 71. Diego Gómez protagonizó una acción magnífica, se fabricó el espacio con un autopase y definió con calidad ante la salida de Fermín Sobrón para firmar el 1-1. El empate cambió definitivamente el pulso del encuentro. El Cacereño creyó más que nunca y el Zamora acusó el golpe. El partido entró en sus minutos finales con todo abierto, con el cansancio pesando en las piernas y la tensión multiplicando cada balón dividido. Cuando el empate parecía inevitable, apareció Ajenjo. En el minuto 88, el jugador cacereño surgió en el momento decisivo para marcar el 1-2 y desatar una celebración inmensa en la grada visitante. Fue el gol de la permanencia. El gol del desahogo. El gol de un equipo que supo sufrir, levantarse y conquistar en Zamora una victoria con aroma a gesta. El Cacereño no solo ganó un partido: selló su continuidad en la categoría con una remontada épica, de esas que explican por qué el fútbol sigue siendo capaz de convertir una tarde difícil en un recuerdo imborrable.