Vidas | Cuando la tierra tembló, cultores entre escombros

En el centro norte de Venezuela el 24 de junio, no solo colapsaron estructuras de concreto, se tambaleó también, la certeza de un futuro que, apenas en la Navidad de 2025, se vislumbraba una ciudad próspera. El artista plástico Omar Cruz, sobreviviente de un edificio de San Bernardino de Caracas, relata desde el borde del abismo la lucha entre el instinto de supervivencia y el pánico al ver derrumbarse la residencia que estaba enfrente de sus ojos. En pleno sismo, el poeta Eduardo López encontró, en lugar de terror, una revelación: la compasión como única respuesta posible ante la fragilidad. Desde el umbral de su propia casa, su voz no clama por lo perdido, sino que se convierte en faro para otros. "No hay palabras", dice, "solo estar allí y sentir que uno está también metido entre los escombros". A pocos días de este doblete sísmico, los cultores populares, lejos de la resignación, revelan que su oficio sirve como herramienta contra el alivio ante el dolor. Su alegría no es evasión, están convencidos de la cultura como gobierno que debe guiar la resurrección de una patria que se niega a morir, piedra por piedra, verso por verso.