El Alma de las cosas…

Este es un paréntesis cotidiano, para referirnos banalmente al valor de los objetos, a la vida de las cosas. Porque reconocer la historia de algo es darle vida. Y qué bello saber lo que irradia, comprender cómo eso tan extraño nos mira. Quizá nos falta espiritualidad para entender el Alma de las cosas, y lo cierto es que si alguien que usted considera «preciado» no valora los objetos que usted quiere, no vale la pena querer tanto a esa persona.