ZAPATEO AFROPERUANO - TUTORIAL GUITARRA

Tutorial para guitarra: formas de acompañamiento para el zapateo afroperuano. Profesor Francisco Caro. (2021) Grabación realizada para la Dirección de Asuntos Culturales y el Centro de Música y Danza de la Pontificia Universidad Católica del Perú. El siguiente texto es un extracto de: Tompkins, W. (2011). Las tradiciones musicales de los negros de la costa del Perú. Lima: CEMDUC-CUF El género zapateo es bailado por un solo intérprete masculino que pretende demostrar su habilidad como bailarín y músico improvisando intrincados patrones rítmicos al dar con los pies contra el suelo, añadiéndole palmadas rítmicas sobre el cuerpo, de una manera similar al baile de tap (tap dancing) de América del Norte. Informantes en Cañete fueron testigos de mujeres zapateando, pero ésta parece ser la excepción más que la regla. Un elemento de virtuosismo e incluso acrobacia suele estar presente, y por ello el baile generalmente se lleva a cabo como competencia entre dos o más individuos que toman turnos para impresionar a los asistentes o anotarse puntos con el jurado del concurso. El agua ́e nieve es prácticamente igual pero basado en un estilo coreográfico de escobillada, un movimiento del zapato o del pie descalzo sobre el piso o la tierra. Debido a que el bailarín solista es necesariamente el centro de la atención, nunca se usa una canción y el único acompañamiento es el de la guitarra –o en Chincha, posiblemente el violín- que provee un marco rítmico y melódico simple que no interfiere y sobre el cual el bailarín improvisa ritmos. Evidentemente ningún instrumento de percusión acompaña estos bailes, ya que distraerían la ejecución de los propios ritmos producidos por el intérprete quien, de hecho, usa su cuerpo como una especie de idiófono. El zapateo se ha presentado poco en el departamento de Lima durante el siglo XX e incluso muchos de los más destacados músicos y bailarines negros no han llegado a ser lo suficientemente hábiles como para dominar el género. El estilo de zapateo criollo de Lima-Aucallama-Chancay ha perdurado debido principalmente a los esfuerzos de Porfirio Vásquez y sus hijos, quienes continuaron su práctica mientras que la mayoría de los otros intérpretes, aunque manteniendo un cierto conocimiento del estilo, se han interesado más en la marinera, la resbalosa y el vals criollo. El zapateo criollo de Lima es un tanto complejo en sus reglas de desafío o contrapunteo, y guarda cierta similitud con aquellas que se aplican a la jarana, es decir la competencia de canto de marineras-resbalosas-fugas. El bailarín o zapateador necesita un buen repertorio de pasadas, motivos rítmico- coreográficos sobre los que se desarrollan variaciones llamadas términos. Según Santa Cruz, una moneda tirada al aire decide quién sale primero; la competencia empieza con un saludo formal en el que por turnos cada bailarín avanza rítmicamente hacia su rival, saluda con la cabeza y vuelve a su lugar. El primer zapateador pone entonces su pasada inicial para empezar la competencia, mientras el otro observa a algunos metros de distancia. El bailarín baila básicamente en un solo lugar, las rodillas ligeramente dobladas, el cuerpo inclinado hacia delante y los brazos ya colgando sueltos a los lados o parcialmente levantados para mantener el equilibrio. Las variaciones coreográficas y rítmicas que vienen a continuación y que evolucionan a partir de la pasada inicial deben mostrar una regresión progresiva desde dicha pasada inicial hasta volver a la misma, procedimiento llamado “amarrar la pasada” , que da coherencia y por el que el zapateador pierde puntos si no lo realiza. Se pueden observar aquí ciertos paralelismos con el contrapunteo de marineras, tanto en terminología como en procedimiento. El segundo zapateador debe usar un conjunto diferente de términos, pero el mismo número de ellos, como el primer bailarín. Se pueden utilizar varias clases de figuras coreográficas, tales como el redoble y el repique, en donde un efecto de redoble de tambor es producido con los pies contra el suelo, y la pasada de manos, en donde los ritmos se producen con las manos, ya sea haciendo palmas o palmeando partes del cuerpo. También se emplean maniobras acrobáticas, tales como la famosa vuelta del reloj, una técnica de baile que se encuentra en diferentes culturas y en la que el bailarín, en cuclillas, se apoya en sus manos mientras sus pies rotan debajo de él. Se dice que deben hacerse doce vueltas de este modo, tal y como lo hace un reloj. Otra pasada usada por zapateadores particularmente ágiles es el “salto mortal” en el que el bailarín ejecuta una vuelta completa en el aire y vuelve a tierra bailando nuevamente.