Juegos africanos

Dentro de la serie de juegos del mundo, presentamos 3 juegos africanos para enseñar a tus grupos la diversidad del mundo. Abumbutan, Nigeria: Se entierra el palo en un montón de arena de forma que sobresalga unos diez centímetros. Los jugadores deciden el turno de juego. Al que le corresponde comenzar toma un puñado de arena del montón y lo deja en un lado. El siguiente jugador toma otro puñado y hace lo mismo. El proceso se repite hasta que el palo cae al suelo. En ese momento el jugador que dejó caer el palo sale corriendo perseguido por el resto. Su objetivo es llegar hasta un lugar designado como «casa» antes de comenzar el juego. Puede ser un árbol, una piedra, etc. Si consigue llegar hasta la «casa» sin que nadie lo toque, no sucede nada y el juego vuelve a comenzar. Si, por el contrario, alguien consigue tocarlo antes de que alcance la «casa» se anota un punto de penalización. Cuando un jugador tiene un número de penalizaciones previamente acordado, queda eliminado. Existe también la variante no competitiva del juego donde el punto de penalización es sustituido por una penitencia que suele consistir en transportar sobre las espaldas a todos los jugadores, desde el espacio designado como casa hasta el lugar donde se encuentra el palo. En este caso, cumplida la penitencia, el juego vuelve a empezar y no hay eliminados. Adán y Eva, Sudáfrica: Todos los jugadores forman un corro alrededor de dos, un chico y una chica, que llevan los ojos tapados con una tela. El chico hace de Adam («Adán») y la chica de Eve («Eva»). Cuando el juego comienza, el chico trata de llegar hasta la chica y ésta, su vez, intenta que esto suceda lo más tarde posible. Ninguno de los dos jugadores puede salir del círculo, las personas que lo forman hacen de barrera. Cada vez que el chico grita: «¡Eva!», la chica debe gritar: «¡Adán!», lo que les permite al uno y a la otra intuir la posición de su compañero. Cuando el chico logra llegar hasta la chica, dos nuevos jugadores son elegidos para hacer de Adán y Eva. Agiyé, Marruecos: Todos los jugadores se sientan en el suelo, formando un círculo, excepto uno que ocupa el centro del círculo. El que está en el centro coloca sus manos en su nuca y se desplaza a la pata coja tratando de tocar, con su pie de apoyo, a cualquiera de los jugadores que están sentados. Estos pueden moverse, retirándose hacia detrás pero no les está permitido levantarse. Cuando el que está en el centro toca con su pie a alguno de los que forman el círculo, ambos jugadores intercambian sus papeles. El nombre del juego, «agiyé» («grito»), es debido a que los jugadores que forman el círculo gritan durante todo el juego para provocar al que está en el centro.