Israel y La Iglesia en el Plan Redentor

Israel y la Iglesia no representan dos proyectos paralelos ni dos caminos independientes de salvación. Ambos forman parte de un único plan redentor, concebido en la eternidad y ejecutado en la historia, cuyo centro absoluto es Jesucristo. Israel fue escogido como el escenario histórico, pedagógico y profético donde Dios reveló Su carácter, Su pacto y Su promesa. A través de Israel vino la Ley, los profetas, el culto, los pactos y, finalmente, el Mesías prometido. La Iglesia, por su parte, surge como la comunidad redimida formada por judíos y gentiles unidos en Cristo, el cumplimiento supremo de todas las promesas. No es un reemplazo de Israel, sino la expansión del pueblo de Dios a todas las naciones, tal como Dios prometió desde Abraham. En Cristo, las distinciones étnicas no desaparecen, pero sí dejan de ser el criterio de pertenencia al pueblo del pacto. La identidad del pueblo de Dios se redefine en torno a la fe en el Mesías.