EL URBANISMO DE LAS CIUDADES CREATIVAS. Jordi Borja.

Borja inicia sus reflexiones con una afirmación rotunda: “La nueva modernidad nos reclama innovación, creatividad, predisposición al cambio, polivalencia, flexibilidad, tolerancia, curiosidad intelectual, intercambio, imaginación, conocimientos varios. Y asumir la trasgresión. Como siempre la modernidad nace, se instala y se desarrolla en las ciudades”. Por ello, ha de crearse ciudades heterogéneas, densas, que den respuesta a las nuevas vanguardias que plantean tales reclamaciones. Ello es posible al concitarse en la ciudad dos fenómenos: el azar y la necesidad. El azar (la serendipity, de Horace Walpole) que aporta aprendizaje, observación y relación entre actores muy diversos. El azar que genera múltiples “contactos imprevistos, que los sujetos perciban hechos que no forman parte de sus trabajos ni de su cotidianidad, que reciban informaciones o reflexiones no habituales”. El exceso de planificación racionalista y el mercado son sus principales enemigos. Estos generan dinámicas privatizadoras, segregación social, gentrificación, “museización”. Generan la “no ciudad” (Marc Augé). La necesidad de generar ciudades que atiendan las demandas de conocimiento y creatividad, propias de la nueva economía. Ciudades que aporten mayor autonomía a las personas, calidad de vida, medioambiente saludable, recursos para las empresas industriales y comerciales, espacios específicos para las industrias culturales, las comunicacionales, las de ocio… Ciudades, en suma, que permitan la densificación de las relaciones sociales.