EL POZO del barro a la dignidad

Del campo yermo de 1940 a las 1.700 chabolas de los 50, el Pozo del Tío Raimundo nació del hambre de la posguerra. Miles de familias andaluzas y extremeñas levantaron un barrio sin agua ni luz en Vallecas. En Nochebuena de 1955, el jesuita José María de Llanos dejó su burguesía para vivir 35 años en una chabola con ellos. Juntos impulsaron el Poblado Dirigido y la autoconstrucción de viviendas dignas. Los 70 y 80 trajeron la heroína, y las madres se organizaron para salvar el barrio. Con el Plan de Remodelación de 1985, las chabolas desaparecieron para siempre. En 1994 llegó el metro y el Pozo dejó de estar aislado. Hoy, con 15.000 vecinos de 30 nacionalidades, mantiene su alma obrera y solidaria. Es la historia de cómo un barrio nació del barro y se hizo dignidad. Una lección de lucha, memoria y orgullo vecinal.