Tres Veces - Corrido Tumbado

Borró su número tres veces, pero el olvido nunca le hizo caso. Entre tequila, orgullo y noches largas, descubre que hay heridas que no se van aunque desaparezcan del celular. El personaje maneja sin destino, con la música fuerte para no escuchar lo que todavía siente. No marca por decencia, no por falta de ganas. Esta historia habla de cuando la memoria se vuelve castigo: aprender de memoria a quien más duele, y seguir fingiendo que ya no importa.