Mercado Medieval SAGUNTO 2025

MURVIEDRO El regreso del hierro y el estandarte Entre los días 9 y 12 de octubre, Sagunto dejó de escuchar el rumor del presente para vestirse con los ecos solemnes de otra era. Las asociaciones locales de recreación histórica —Saguntum Civitas, Aeqvor Nostrum y Sagvntvm Avgvsta— dejaron por unos días el manto romano e ibero y se adentraron en los siglos del pendón, la cruz y la corte: la Edad Media. Las calles y murallas, guardianas de antiguos tiempos, contemplaron cómo los caminos se llenaban de templarios de cruz patada, hospitalarios de hábito oscuro y austero, y nobles saguntinos engalanados con brocados, pieles y escudos heráldicos. Junto a ellos acudieron condes, damas y representantes de las comarcas vecinas, todos convocados por el espíritu de la historia viva. Los estandartes de los abanderados danzaban en el aire como aves heráldicas, girando con orgullo y destreza, marcando el ritmo de los desfiles y otorgando color y solemnidad a cada paso. Durante cuatro jornadas, el sonido de los tambores y las flautas antiguas acompañó los desfiles medievales, donde capas, armaduras y pendones se mecían con el viento del Mediterráneo. Por las noches, las plazas se transformaban en escenarios de bailes medievales, mientras el aroma de vino especiado y hogueras envolvía a los visitantes. Hubo momentos de júbilo, pero también de ceremonia. En un acto solemne, varios participantes fueron nombrados caballeros, con espada en hombro y juramento de honor. Las bendiciones resonaron en la plaza mayor. Los nobles y damas observaban la escena con dignidad cortesana, y los niños miraban asombrados el ondear de banderas, el sonido de las trompetas y el brillo de las espadas. El día 12 llegó como el tañido de una campana invisible. Lentamente, el sueño medieval plegó sus capas y guardó sus espadas, mientras el tiempo moderno volvía a tomar las calles. Pero Sagunto, que tantas veces ha despertado su alma antigua, demostró una vez más que su historia no sólo se recuerda: se vive, se porta y se alza con estandarte en mano. En la unión está la fuerza