¡El Comején!

Hay ausencias que se instalan en el silencio, royendo el pasado tan lento y constante como el comején en la madera vieja." Son silencios, como el polvo sobre los libros o como el paciente trabajo de un comején que, hoja tras hoja, parece leer aquello que el tiempo dejó escrito. ¡El comején! es una metáfora de la memoria. En cada verso, un pequeño insecto deja de ser un simple devorador de papel para convertirse en un lector clandestino de cartas, besos y recuerdos. Mientras él avanza con la serenidad de quien cumple un oficio antiguo, el corazón del poeta emprende otra búsqueda: la de un rostro perdido entre el cielo, las dudas y los miedos. Poema y canción transitan entre la contemplación y la nostalgia, hasta desembocar en un lamento contenido donde las viejas cartas de amor permanecen vivas, no en los estantes, sino en el pecho de quien todavía es capaz de leerlas. Es un canto a aquello que el tiempo desgasta, pero no consigue borrar; a las huellas que sobreviven en la memoria cuando el papel ya empieza a desaparecer. Porque hay historias que el comején puede roer... pero jamás podrá terminar de leer el corazón. Oscar A. Noreña Colección: Improntas de tinta y trompeta ✍️🎺