LA BIBLIA/ JEREMIAS

Jeremías, a menudo llamado "el profeta llorón" debido a su persistente mensaje del juicio de Dios, profetizó a la nación de Judá desde el reinado del rey Josías en 627 a. C. hasta la destrucción de Jerusalén en 586 a. C. Dictó sus profecías al escriba llamado Baruch (36: 4,32). La tarea de Jeremías como profeta era declarar el juicio venidero de Dios. Sin embargo, a lo largo del libro también vemos la preocupación de Dios por el arrepentimiento y la justicia, tanto en los individuos como en las naciones. Este enfoque dual se ve en las instrucciones de Dios a Jeremías: Él debía "arrancar y derrumbar", pero también "construir y plantar" (1:10). Jeremías ve un día futuro cuando Dios escribirá su ley en los corazones humanos, y "todos ellos me conocerán", y "no recordaré más su pecado" (31: 33-34)