Evaluation - Quintana Partners

Su oficio es escupirle al firmamento, su vicio vomitar en las medallas, su sentido del espacio y su talento, se crecen al fragor de las batallas. Navegan con dos pedigrís sin respiradero, Suelen derrapar en dirección prohibida, no conciben el amor sin paradero, ni la arrogancia de impostoras ejecutivas Por más que se nos cruce el mismo cable ni pierdo las ganas de abrazarlos ni ellos deslucen mi arrojo novillero; Sus paredes me evocan a Calícrates, Las vidrieras me susurran a Virgilio Mismas luces donde chocan sus colores, Son de ayer, y de ahora mismo. Cuídense del rastro indecisos y ambigüos, No crucen con su paso al mercadillo Benito, ¡Agarra ese cajón del medievo, El moderno era Cervantes, no Quevedo! Absténganse olvidadizos, ladrones de tesoros pasados, Y poseedores de citas históricas, Mis señores no vulgarizan con el sitio, Reordenan la memoria que un día fue, Para ponerla al servicio, del modernismo En lo alto de la colina azul violeta, Platon prefirió no salir de la caverna, Y ante su exigencia desde la taberna, Otorgó super poderes a mis niños, Que rezaban sin saberlo, y en secreto, A La Moreneta Y sin estas Vírgenes existentes, El Café château serviría descafeinado, Las alcobas vestirían despeinadas, Y la burguesía tornaría menos exigente Tranqui con los plazos, ¡estimado cliente! Descansa el arte, nunca muere, Aunque el exterior pueda estar bien, haga el favor de no ser tunante, Que lo de dentro será siempre, La cosa más importante.