Bienaventurados Los Pacificadores

Las Bienaventuranzas describen una camino: Después de reconocer nuestra pobreza espiritual, llorar por el pecado, ser mansos y tener hambre de justicia, el creyente comienza a parecerse más a Cristo. Entonces se convierte en alguien que no crea divisiones, sino que ayuda a sanar lo que está roto. El pacificador no es quien vive sin conflictos, sino quien, siguiendo el ejemplo de Cristo, trabaja para reconciliar a las personas con Dios y entre sí.