ENCUENTRO UNIDAD SUPREMA | NO HAY REDENCIÓN SIN SUFRIMIENTO

Jesús predice por primera vez su pasión 30 noviembre 1945 “El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, porque es el Hijo de Dios, pero también el Redentor del hombre. Y no hay redención sin sufrimiento. El mío lo soportaré en la carne, en la sangre, para reparar los pecados de la carne y de la sangre. Será moral para reparar los pecados de la inteligencia y de las pasiones. Será espiritual para reparar las culpas del corazón. Será completa. Por esto, cuando llegue la hora seré aprendido en Jerusalén y después de haber sufrido mucho a manos de los ancianos y sumos sacerdotes, escribas y fariseos, seré condenado a una muerte infame. He venido para ser Camino, Verdad y Vida. Os doy la Verdad con lo que enseño. Os allano el Camino con mi sacrificio, os lo trazo, os lo señalo. Pero mi Vida os la doy con mi muerte. Recordad que quien responde a mi llamamiento y se pone en mis filas para cooperar a la redención del mundo debe estar presto para morir, para dar a otros la vida. Por esto quien quiera venir detrás de Mí debe estar pronto a negarse a sí mismo a destruir al viejo ser suyo con sus pasiones, tendencias, costumbres, tradiciones, pensamientos, y seguirme con su nuevo ser. Tome cada uno su cruz como la tomaré. Tómela aunque le parezca muy infamante. Deje que el peso de su cruz aplaste su ser humano para dejar libre su ser espiritual, al que la cruz no provoca horror, sino que se convertirá en objeto de auxilio, de veneración porque el espíritu sabe y recuerda. ¡Sígame con su cruz! ¿Que le espera una muerte ignominiosa al fin de su vida como me espera a Mí? ¡No importa! No se aflija, más bien, llénese de júbilo porque la ignominia de la tierra se transformará en una gran gloria en el cielo, entre tanto que será un gran deshonor el haber sido cobardes frente a los heroísmos espirituales. Siempre andáis diciendo que me seréis fieles hasta la muerte. Seguidme entonces, y os conduciré al reino por un camino áspero, pero santo y glorioso, en cuyo fin conquistaréis la vida inmutable para siempre. ¡Esto será “vivir!” Seguir los caminos del mundo y de la carne es “morir”. De modo que si alguien quiere salvar su vida en la tierra, la perderá, entre tanto que el que la perdiere por causa mía y por amor a mi evangelio la salvará. Pero no olvidéis que ¿qué puede aprovechar al hombre, aun cuando ganare todo el mundo, si perdiere su alma? ENCUENTRO 5