Porteadoras: la lucha por la supervivencia

Cada día miles de mujeres cruzan la frontera des Melilla a Marruecos cargadas con bultos de hasta 80 kilos. Llevando a pie las mercancias, los comerciantes se ahorran los aranceles. Les pagan unos 4 euros por viaje. Es un negocio del que dependen más de 50 MIL familias y que podría mover hasta 600 millones de euros al año. Un reportaje de Eva Otero. Redacción Melilla. Telediario Fin de Semana. TVE 21/4/2013 Es una mañana más en el paso fronterizo del Barrio Chino, en Melilla. Desde Marruecos van llegando las primeras mujeres porteadoras después de horas esperando al otro lado. En España, desde que en 2008 una porteadora murió arrollada en el lado marroquí, la Guardia Civil controla el flujo de gente para evitar avalanchas. En un día pasan por el Barrio Chino más de 1.500 personas. TOT Subteniente Rivera, Portavoz Guardia Civil: "Procuramos que no existan aglomeraciones o avalanchas y por eso regulamos este flujo, para que se vayan aproximando siempre hacia el control y que no haya ningún problema en ese sentido." A este lado de la frontera las furgonetas descargan los fardos para repartirlos y cargarlos sobre las porteadoras. Eva Otero. REDACCIÓN MELILLA: La ley de Marruecos dice que todo lo que una persona lleva encima al pasar la frontera, es equipaje de mano, aunque éste pese alrededor de los 80 kilos. La medida ha servido para evitar pagar los aranceles de cientos de kilos de mercancía... cruzándola a lomos de las porteadoras. Desde España pasan en régimen de "viajeros". Por cada fardo, según esté el mercado, les pagan entre tres y cinco euros. TOT Porteadoras (no hablan español, esto es la traducción): 1ª "40 kilos... 4, 3 euros", 2ª "estoy trabajando... por mi familia... 3 euros". El trabajo es duro y muchas no pueden soportarlo, aunque repetirán porque de ello depende el sustento del día. La labor diaria de la Guardia Civil, en este paso fronterizo, va más allá. Subteniente Rivera/ PORTAVOZ GUARDIA CIVIL: "No es una actividad propiamente fronteriza. La Guardia Civil lo que realiza en este lugar es una actividad de orden público, de seguridad ciudadana y en algunas ocasiones, o en más de una, deriva hasta en servicio humanitario" Al otro lado, de vuelta a Marruecos, esperan los hombres con carretillas para cagar los fardos en camiones. Después de entregarlos, ellas vuelven a entrar para hacer otro viaje... hasta que la mercancía se acabe.