Anabantha /Poemas Ausentes versión extendida

Ernestina de Champourcin. POEMAS AUSENTES Todo será camino, el silencio y la estrella, el perfume y la rosa… todo habrá de llevarme insospechadamente al cielo que cobija la sombra de tus manos. ¡No me toquéis! Dejad que mi frente persiga el rastro del follaje en la proa del viento o el surco luminoso que la tarde abandona sobre el párpado insomne del horizonte gris. Fuga honda y secreta que apoya en lo visible la audacia limitada, sin ruta, de su vuelo. ¡No trates de encontrarme por sendas conocidas! ¡Voy a ti desde todo! ¿No sientes que la brisa reclina mi tristeza sobre tu corazón? ¿Para qué recordarte si te siento en mí misma desgarrando mi carne con el garfio del viento, oprimiendo mis venas con el crudo cilicio de esa falsa presencia que alucina mi afán? Voy ceñida a ti. Por la múltiple herida que abrió en mi paz secreta el potro de los sueños, por la muda zozobra de mis ojos hundidos en la distancia inmóvil que me roba tu voz. ¿Para qué recordarte si aún calienta mis pulsos el fuego que encendió tu mano apasionada, si el deseo punzante que taladra mis sienes, es el mismo que seca la pulpa de tus labios? Circulan por mi sangre jirones de tu vida que ciñen a mi pecho su cálida esperanza. ¡Puedes borrar si quieres la luz de mi memoria! ¡No necesito espejos para pensar en ti!