Iglesia La Recolección, un recorrido por esta histórica iglesia.

La iglesia es de estilo neoclásico, en boga desde el siglo XVIII, alejado de la escuela arquitectónica de Santiago de los Caballeros. Está formado por una planta de cruz latina sobre un pedestal de acuerdo a las ordenanzas del Concilio de Trento, con una única nave de elegantes proporciones, un amplio crucero formado por un transepto de remates de planta semicircular, que sirve de base a una cúpula elegante que brinda una buena iluminación al espacio. El presbiterio, de amplias proporciones está cubierto con una cúpula de menor tamaño. Su fachada está compuesta por dos cuerpos, tres calles y un remate central, además de unos sobrios campanarios. Las columnas son de orden compuesto, con fuste liso sobre un basamento. Estas sostienen un entablamento compuesto por un arquitrabe de tres franjas, un friso liso y una cornisa ondulante. Este conjunto sostiene un frontón quebrado, desfasado del eje, que da movimiento y dinamismo al frontispicio. La cúpula del crucero muestra al exterior un sobrio tambor decorado con pilastras de orden toscano, un sencillo entablamento que sostiene un domo de media naranja decorado con franjas que finalizan en una linterna tapiada. El interior de la misma, en color blanco, consta de un tambor decorado con pilastras corintias de fuste estriado, que sostiene un entablamento sencillo con cornisa dentriculada. El interior del domo es sencillo, decorado con particiones y franjas. La tipología estructural utilizada forma pechinas, que están decoradas con el tetramorfos, siendo estos Mateo, Marcos, Lucas y Juan, cada uno con sus atributos iconográficos y contenidos en un medallón decorado con una venera y guirnaldas; todos rodeados por una guirnalda de rosas. La nave, sencilla, está formada por arcos definidos por columnas de orden jónico que sostienen un entablamento sobrio y cornisa con dentrículos, que además forman los espacios para las hornacinas que guardan las piezas de imaginería, en altares en color dorado. Ésta remata en el transepto, que forma capillas con cultos particulares. En el lado del Evangelio, se guardan las piezas procesionales alusivas a la pasión de Cristo y forman un conjunto excepcional por su belleza y arraigo en la población católica de la ciudad; el Nazareno de tendencia romántica —llamado "Jesús del Consuelo", nombre dado por fray Miguel Ángel Murcia en la década de 1950— ha salido en procesión desde mediados del siglo xx, y el Señor Sepultado, de la última fase del barroco escultórico de Guatemala. También las hermosas Vírgenes de Dolores llamada "La Chinita" y la Virgen de Soledad llamada "Reina de la Humanidad" completando un conjunto de pasión con miles de devotos. En el lado de la epístola, se guarda una escultura de San Francisco de Asís —como fundador de la orden—, y anteriormente se guardaban allí el resto de imágenes de pasión, pero estas fueron trasladadas a la capilla opuesta en 1998, cuando se terminó la remodelación de la capilla de Pasión. El Presbiterio guarda el altar mayor, además de un retablo principal, de estilo neoclásico en orden compuesto a manera de pórtico, que contiene el Sagrario, elaborado en plata y forma también un pórtico neoclásico. Además se aprecia un Cristo crucificado que procede de la época colonial, pieza barroca que fue trasladada desde Santiago de los Caballeros de Guatemala luego de los terremotos de Santa Marta que destruyeron al templo recoleto en aquella ciudad. En cuanto a las obras de arte y reliquias, muchas de las que constaban en el inventario de 1829 desaparecieron por las expropiaciones y por los terremotos de 1917-18 que destruyeron completamente a la Iglesia; las únicas esculturas que sobrevivieron fueron: el Señor Sepultado, el Cristo Crucificado del altar mayor, la Virgen de Concepción, San Joaquín, Santa Ana, San Francisco, la Santísima Trinidad, Santa Gertrudis, San José, Cristo de las Ánimas en el lateral y el Misterio