El Dueño De La Creación

Desde la perspectiva del judaísmo ortodoxo sefardita, reconocer al Dueño de la Creación (Adón Olam) es el pilar fundamental del monoteísmo racionalista. Basándose en las enseñanzas de sabios como el Rambam, se entiende que Hashem es el motor primero, la existencia necesaria y absoluta que sostiene cada átomo del universo por pura voluntad. Para el sefardí, esta soberanía no se experimenta mediante visiones, sino a través de la observación del orden natural y el estudio de la Torá, que actúa como el "plano" de la existencia. Reconocerlo como Dueño implica la aceptación de Su autoridad legal sobre nuestra conducta, traduciéndose en una vida de disciplina y gratitud donde el ser humano actúa como un administrador responsable dentro de la estructura de la Halajá, rindiendo cuentas ante el único y verdadero Soberano del mundo.