Generala y Peregrina... la "llevada" de la Virgen

La Virgen de Zapopan se ha convertido en el emblema de la raíz católica de nuestra cultura regional; el relicario en que se guarda la experiencia cristiana del tiempo, y, seguramente mucho más que eso. Desde hace más de dos siglos, se organiza una romería popular que acompaña a la Virgen segoviana de Guadalajara a su Santuario. En aquel entonces, por el camino “viejo”, entre el algodonal, entre las sombras de la madrugada, iba reuniéndose la multitud. Poco a poco avanzaba el cortejo, al paso de la engalanada carroza. Al llegar la Virgen a su Basílica, Zapopan es otra vez Zapopan. ¿Por qué ha permanecido esta tradición? ¿Por qué un empeño tan admirable en conservarla, contra el viento de las ideologías y la marea de las prohibiciones? ¿Por qué en esta tradición las horas o los días fijos, tan importantes en las tradiciones religiosas se vuelven relativos, frente al hecho simple de que la Virgen pase, venga o regrese? Las respuestas se niegan, dispersan y se ocultan. En tanto, esos cientos de miles de gentes, que fracturan el sopor de la madrugada para acompañar a la Virgen, el día de la "llevada", prosiguen su caminar. Y son precisamente ellos quienes de una generación a otra, nos han transmitido su tradición, son ellos quienes la han sostenido y defendido, comprendidos e incomprendidos, analizados o ignorados, apoyados o desalentados, pero siempre fieles en su creencia. “La llevada” no se suprimió ni en los tiempos de la Reforma, y sólo bajo el régimen de Lerdo de Tejada, el obispo Pedro Loza trató de evitar toda apariencia de culto público; pero como se sigue escribiendo año con año, todo es inútil: los tapatíos nunca dejarán de honrar y acompañar a su amada Generala y Peregrina…