Saeta de Manuel Mairena al Cachorro de Triana "Santísimo Cristo de la Expiración"

Nunca antes se había escuchado una saeta tan profunda y verdaderamente emocional. Hasta el día de hoy, nadie ha logrado igualar esa forma de entonar en honor al Cachorro. MANUEL MAIRENA, desde muy niño se dedicó a la interpretación de los estilos flamencos, especialmente cantando saetas durante la Semana Santa en su tierra natal. En 1947, con trece años, obtuvo un premio en el concurse del citado estilo organizado por Radio Sevilla. Se trasladó a Sevilla en 1951, para cantar en la academia de Enrique El Cojo, y en 1960 figuró en el elenco de de la pareja de baile formada por Susana y José, recorriendo países europeos. Seguidamente forma parte de diversos espectáculos flamencos y, en 1962, participa en el Concurso de Arte Flamenco de Córdoba, `para acompañar el baile de Carmen Carreras y Farruco. A partir de entonces empieza su participación en los festivales flamencos, iniciada en el Festival de Granada, alternando con su hermano Antonio y las principales figuras de momento. En 1965, viaja por Europa y América, con la compañía de Manuela Vargas, y ese mismo año obtiene el premio Antorcha del Cante en su ciudad natal. Alterna también sus actuaciones con los grandes festivales, con si presentación a concursos. En los que entre otros gana la Saeta de Oro de Radio Nacional de España, Caña de Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, tercer premio del Concurso de Cante de Cádiz, primer premio del Festival de Archidona, primer premio de saetas de Málaga, así como el Premio Tomás Pavón del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, y concretamente en 1984, se le otorgaría el Premio Compás del Cante de la Junta de Andalucía, por su labor en los festivales y recitales en peñas flamencas durante la temporada. La crítica reconoció desde sus comienzos sus valores artísticos. Manuel Rincón Muñiz ha escrito: “Manuel Mairena es un cantaor serio y portador de una de las voces con más rajo de cuantas existen (…) Su cante escarba en las raíces del cante mismo y encierra ecos de otros tiempos”. Por su parte Miguel Acal ha opinado: “Realmente el menor de los Mairenas es un saetero de excepción (…) Su ascendencia, en lo que a la interpretación de este cante se refiere, habría que buscarla en los nombres de El Gloria, Manuel Torre y Antonio Mairena, que ha sido su maestro directo.” Manuel Mairena ha sido un cantaor completísimo, que ha mantenido en vilo y en su sitio el prestigio de su casa cantaora, un artífice del cante que se ha caracterizado por gran profesionalidad y porque en algunos estilos fue puntero, como por ejemplo en las tonás, donde alcanzaba una gran brillantez y perfección formal, constituyendo su interpretación de tamaños cantes básicos, los martinetes, las soleares y las siguiriyas, un auténtico modelo de pureza flamenca. Hay que reconocer, junto a sus cabales seguidores, que su repertorio siguiriyero y sus excelentes tandas de soleares, fueron merecedores de las más cerradas ovaciones del público entendido. De ahí que su nombre fuera siempre una garantía en los carteles de los más renombrados acontecimientos del género. SANTISIMO CRISTO DE LA EXPIRACIÓN "EL CACHORRO" Se trata de una excepcional talla de madera policromada, de 1,89 metros de altura, realizada en el año 1682. Esta obra está considerada como el último gran Crucificado de la imaginería sevillana, el artista se comprometía a tallar un Cristo expirante en la cruz, justo antes del momento de su muerte. Así surge este Crucificado, de labios entreabiertos y resecos que se levanta sobre sus pies clavados. Su tratamiento anatómico refleja el momento de agonía que trata de escenificar, con el vientre hundido, tórax hinchado, crispación en las manos, músculos de piernas y brazos tensos, y un rostro donde ya asoma la muerte en esa mirada perdida al cielo. El apodo de "Cachorro" ha sido tradicionalmente motivo de distintas interpretaciones, siendo una de las más extendidas la que hace referencia al modelo tomado por el artista, y que respondía a este mote: un gitano de las Herrerías que murió de forma violenta y con el rostro crispado por el dolor de la agonía, donde el autor pudo tomar los apuntes necesarios que buscaba para pasarlos a la imagen de la Expiración que estaba realizando LETRA DE LA SAETA Yo no sé si vas despierto, ay... No sé si vas dormío, Cachorro, Cachorro mío... Cuando pasas por el puente Y te reflejas en el río.