El legado - GDL

El legado Fui aprendiendo despacio el idioma del tiempo, con las manos abiertas y el alma en movimiento. Algunas veces gané, otras me tocó perder, pero nunca dejé de volver a creer. Cada piedra en el camino me enseñó a seguir, cada abrazo fue un motivo para sonreír. No hay respuestas perfectas, solo el corazón, que hace lo que puede con toda la intención. Y cuando miro hacia atrás, veo la huella que dejé. No fue un camino ideal, pero fue verdadero, lo sé. La vida no trae instrucciones para andar, solo nos pide coraje para volver a empezar. Y si entregué lo mejor de mí en cada ocasión, eso alcanza para vivir en paz con el corazón. Mis hijos fueron la luz que cambió mi dirección, el milagro más inmenso, la más hermosa canción. Quise enseñarles respeto, humildad y honestidad, que el amor siempre es más fuerte cuando nace de verdad. Que jamás bajen los brazos frente a la adversidad, que una buena persona siempre deja claridad. Si algún día eligen bien aun cuando cueste más, sentiré que mi historia sigue viva en los demás. No busqué ser un héroe ni alguien excepcional, solo estar cuando hacía falta, amar sin calcular. Porque el legado más grande no se puede comprar, vive en los valores que uno logra sembrar. Y cuando llegue el silencio al final del caminar, quiero mirar a los míos y simplemente agradecer. Por cada error que me hizo crecer, por cada acierto que pude ofrecer. Porque al final de los años, lo único que quedará será el amor que dimos y la forma de caminar. Y esa será mi victoria, sencilla pero real: haber vivido para amar. Letra: Gabriel De LucIA.