Glosa a la Marcha de la libertad, por Arturo García Buhr

Marcha de la libertad, por Arturo García Buhr Esta es una canción de guerra. De guerra por la libertad argentina. En horas inciertas para la patria, de vigilia ansiosa y esperanza combatiente, entre el derrumbe y la opresión sangrienta, se concibió el poema. Mucho antes del estallido del 16 de septiembre de 1955, sus versos concretaron en marciales compases un canto de esperanza y de fe. Hablaba de coraje y de lucha, de la madre señalando con su brazo el camino de la gloria. Voces varoniles, emocionadas, la entonaron callada, profundamente. Se dio a conocer y circuló en forma clandestina entre grupos civiles revolucionarios de Buenos Aires y de Córdoba, corazón del país. Las primeras grabaciones, con precarios medios que explican sus fallas técnicas, se llevaron a cabo pocos días antes y en plena lucha. La que aquí escucháis se realizó en un sótano de Nuestra Señora del Socorro sin otro acompañamiento que golpes rítmicos de puños sobre un mueble de madera. Y así ganó la calle y los corazones, en las voces de todos aquellos que preferían la muerte, una muerte argentina, antes que la vida ignominiosa de la dictadura. En el alborozo de la liberación, cantada ya a voz en cuello, alguien, para siempre, le impuso su nombre: Marcha de la libertad. La poesía encendida dice así: En lo alto la mirada, luchemos por la patria redimida. El arma sobre el brazo, la voz de la esperanza amanecida. El sol sobre tu frente alumbre tu coraje, camarada. Ya el brazo de tu madre te señaló la ruta iluminada. Y si la muerte quiebra tu vida al frío de la madrugada, perdurará tu nombre entre los héroes de la patria amada. Y cuando el paso firme de la Argentina altiva de mañana traiga el eco sereno de la paz con tu sangre conquistada, cantarás con nosotros, camarada, de guardia allá en la gloria peregrina. Por esta tierra de Dios tuviera mil veces una muerte argentina.