De Huelva a Gibraleón por la Marisma del Burro

Excelente recorrido, todo un acierto, la nueva senda que se está construyendo en la Marisma del Burro, que sale a la altura de la gasolinera Repsol, situada en la Orden baja, y discurre paralela a la carretera nacional que une Huelva con Gibraleón. El primer tramo, el que va de la gasolinera hasta Hierros España, es el más bonito, porque tiene esteros a la izquierda y a la derecha de la senda, con multitud de aves al amanecer. La segunda parte del recorrido, entre Hierros España y la vieja estación de Peguerillas, transcurre más por la marisma alta y tierras de cultivo de cereal: no resulta tan vistoso. El siguiente tramo no discurre por la misma vereda de Peguerillas, sino que va paralelo. Como esta vereda ya la hemos hecho en ocasiones anteriores, hemos buscado variantes más próximas a la isla. En este caso, en lugar de entrar en Gibraleón por la colada de la estación, lo hemos hecho por el recinto Romero de San Isidro Labrador, luego hemos ido por la carretera de la romería hasta conectar con el camino de la isla y entrar en Gibraleón por el camino de San Felice Circeo. El camino pasa por las ruinas de dos polveros, uno situado en la isla, a la altura de Peguerillas y el otro situado unos 4 kms después. Las obras del itinerario paisajístico del estuario norte del Río Odiel unirá los municipios de Aljaraque, Gibraleón y Huelva en un trazado de cerca de 30 kilómetros, el presupuesto es de 2, 5 millones de euros, cofinanciado por el Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (Feader). De la misma manera, incluye acciones de forestación, con la plantación de casi 25.000 nuevas especies arbóreas y arbustivas, y la puesta en valor de recursos patrimoniales, paisajísticos y naturales como el molino de Peguerillas, el conjunto minero de la compañía o el muelle y el cargadero de Tharsis, declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Una de las actuaciones singulares será la construcción de un puente parcialmente cubierto de 30 metros que salvará el arroyo del Prado. De vuelta hacia Huelva, por la margen izquierda del Odiel, el itinerario alcanza el molino mareal de Peguerillas y las antiguas salinas de Cardeñas, que están en desuso. La vereda de Peguerillas tiene su origen en el embarcadero de la Nicoba, en las marismas del Río Tinto, en Huelva, para concluir en las proximidades del casco urbano de Gibraleón y del río Odiel. Esta vía pecuaria atraviesa tierras con un marcado carácter agrario y comunica los pequeños núcleos de población onubenses de la Alquería, la Ribera-Valcasado y Peguerillas y las urbanizaciones de los Salones y los Almendros, ya en tierras de olotenses. Gibraleón es un municipio de 12.500 habitantes, situado a unos 14 km de Huelva. Tiene como infraestructura más importante el paso del ferrocarril de Huelva a Zafra. El pueblo es el de una belleza singular y poco conocida por los habitantes de Huelva. Merece la pena pasar por aquí y observar su legado monumental, en especial sus tres iglesias: la Iglesia del Carmen, la iglesia de San Juan Bautista y la iglesia de Santiago, del S. XIV .. El río Odiel le confiere un protagonismo especial al municipio. En 1997 se levantó un muro de contención para evitar las arriadas a la humilde barriada de Villalata. en la parte superior se preparó un precioso paseo junto al río llamado San Felice Circeo, en honor a la localidad italiana con la que está hermanada la villa. Al final del paseo se encuentran los restos de la muralla del castillo, sobre un altozano., del S. XV,, que vigilaba el paso del Odiel. Avanza por el paseo y no te olvides acercarte al puente del ferrocarril sobre el río Odie, perteneciente a la antigua vía férrea del litoral que iba de Gibraleón a Ayamonte. Al principio del paseo, junto al edificio de la Policía Local, observa la chimenea de la antigua Fábrica de la Mojama, como se la conoce en el municipio, donde se fabricaba aceite de orujo,mojama y jabón. En el centro del municipio pásate por la plaza del Consistorio, centro neurálgico de la vida social del municipio, con sus bares, el mercado de abastos, el Ayuntamiento y la ermita de la Guadaña. Pásate por el peculiar barrio de Villalata, donde se asentó una antigua población de esclavos africanos traídos aquí por barcos portugueses y españoles. Los africanos se mezclaron con la población local, sobre todo la de etnia gitana, local para evitar el estigma de ser considerados descendientes de esclavos.