Virgilio: Eneida I, 1-11

Virgilio – Eneida I, 1-11 Compuesta en hexámetros dactílicos. Los cuatro primeros pies son dáctilos (–uu) o espóndeos (– –), el pie quinto siempre es dáctilo, el sexto es espóndeo o tróqueo (–u): –uu/–uu/–uu/–uu/–uu/–x u: sílaba breve; –: sílaba larga; x: sílaba indiferente. Arma virumque cano, Troiae qui primus ab oris Italiam, fato profugus, Laviniaque venit litora, multum ille et terris iactatus et alto vi superum saevae memorem Iunonis ob iram; multa quoque et bello passus, dum conderet urbem, inferretque deos Latio, genus unde Latinum, Albanique patres, atque altae moenia Romae. Musa, mihi causas memora, quo numine laeso, quidve dolens, regina deum tot volvere casus insignem pietate virum, tot adire labores impulerit. Tantaene animis caelestibus irae? (...) Hay diferentes opiniones respecto a la manera de leer la poesía latina. Algunos dan preferencia a los ritmos, donde la cantidad silábica y la estructura de “pies” parece producir un desplazamiento de los acentos, y la homogeneidad disuelve los matices del sentido. Otros prefieren una lectura libre, sin marcar la cantidad silábica, con lo que se pierde la musicalidad rítmica que es el corazón palpitante de la poesía latina. Algo semejante ocurre en la lectura de un texto poético en cualquier idioma. Intento aquí una solución que busca el equilibrio entre ambos extremos.