39 Noches en la Aldea de BEIT ADIS [4 de 5]

Jesús ordenó a sus 12 apóstoles el domingo 12 de enero del año 27 al mediodía. Jesús invitó a los doce a que se arrodillaran en círculo a su alrededor. Pronunció el sermón de la oración (sermón de la montaña). Como vio que sus apóstoles no asimilaban satisfactoriamente sus enseñanzas, Jesús decidió instruir de forma especial a Pedro, Santiago y Juan, para que aclararan las ideas de sus compañeros. Jesús inicia su vida publica en la compañía de sus 12 apóstoles, en pleno invierno, con dirección hacia al sur de Palestina. El 19 de enero del año 27, Jesús y los doce apóstoles salieron de Betsaida hacia Judea para comenzar la obra pública. El domingo 6 de abril llegaron a Jerusalén; era la primera vez que estaban allí todos juntos. De la conversación con Nicodemo, un rico y anciano miembro del Sanedrín: Quien no nazca del espíritu no puede entrar en el reino. De la visita a casa de Flavio, un judío griego: la nueva revelación de Dios hará que no se confunda al Padre con imágenes ni ídolos. A finales de mes, la conversión de Simón, un miembro del Sanedrín, provocó una reacción airada del Sanedrín que hizo que el Maestro se retirara a Samaria y la Decápolis. Jesús y los apóstoles viajaron a Samaria a finales de junio del año 27. La primera mitad de agosto, el grupo apostólico estableció su cuartel general en Arquelais y Fasaelis, donde predicaron a un público casi exclusivamente gentil. En el pozo de Jacob, en Sicar, Jesús se encontró con Nalda, la mujer samaritana, a la que le habló del agua viva y de que él era el Libertador del que había predicado Juan. Fue la primera declaración directa de su naturaleza y filiación divina en la tierra. Muchos de los habitantes de Sicar creyeron en el evangelio a partir de aquel episodio. Jesús se manifestó plenamente a los samaritanos porque allí no había peligro y porque no volvería allí a predicar el evangelio. En septiembre y octubre del año 27, Jesús y los doce estuvieron retirados en las laderas del monte Gilboa. El trabajo preliminar de predicación del Maestro casi había terminado, y el siguiente paso sería el esfuerzo final de su vida en la tierra. Por eso había decidido retirarse un tiempo para preparar a sus apóstoles. Jesús pasó gran parte de este tiempo a solas en la montaña. A veces se llevaba a Pedro, Santiago o Juan.