Conjetura

(La rebelión de la curiosidad) Pienso en voz alta lo que mañana tacharé sin más. No sé si lo que llamo verdad es algo más que una conjetura gris que aún no aprendí a romper. Quizá entender no sea apretar el puño, sino abrir la mano: sostener la idea, dejarla respirar, dejarla irse. Cada hipótesis mía es un puente de tablas sobre un río que no se detiene: piso, cruje, cruzo. Tal vez me equivoque en casi todo; pienso igual, porque el silencio del que no se atreve me pesa más que el error. No te ofrezco certezas; te ofrezco el modo en que habito mis dudas, despierto, sin salir corriendo de ellas.