"El Burlador de Sevilla" atribuida a Tirso de Molina sobre un texto de Andrés de Claramonte

Desterrado y huyendo por su vida, las aventuras y desventuras del Gran Burlador de España no conocen límite ni decencia. El rastro de cadáveres y corazones rotos abarca desde Nápoles hasta Castilla y nada parece saciar su apetito. Pero pronto llegará el momento de rendir cuentas, nadie está exento de juicio, ni siquiera Don Juan Tenorio