La leyenda de la Onza Real

La Onza Real - Inframundo Mexicano INTRODUCCION Por la Época Colonial, los primeros españoles llegados a la región se asentaron en rancherías o haciendas gracias a mercedes que a manera de propiedad el gobierno del Virreinato les concedió. Las medidas de tales propiedades eran tan grandes que muchas veces los límites eran marcados por accidentes geográficos como ríos, lomas, montañas, etc. Pero ante más hispanos llegados a estas tierras, se complicaron tanto los acuerdos entre propietarios que un nuevo oficio se hizo necesario; este fue, el agrimensor, hoy conocido como topógrafo, oficio que se dedica hasta nuestros tiempos en medir alturas y distancias para definir límites y área exacta de una propiedad. CIERRE Era una bestia tal como fue descrita por los hombres conocedores de esta tierra. Una bestia robusta… entre grisácea y cobriza… que por tener unas rayas negras en la frente y algunas de ellas se alargaban por todo el espinazo hasta rematar la cola con una punta negra… Fue comparada con algún tipo de ocelote o algún tipo de onza; y por su gran tamaño y fiereza, los pobladores la llamaron como la onza real. Muchos encuentros y anécdotas se siguieron suscitando sobre esta bestia sanguinaria que se fue convirtiendo en un mito más de estas tierras. Los viejos rancheros de estas solitarias tierras, dicen tener recuerdos de un animal al que muchos nunca vieron y sólo supieron de su existencia por relatos de sus padres y abuelos. Pero estos; no paran en aconsejar todavía a sus hijos, a sus nietos y a ti, que lees esta espeluznante historia con lo siguiente: “...Si la noche te sorprende por los caminos de la sierra y escuchas un amargo llorar entre la oscuridad… No acudas al rescate de la dama en desgracia… pues te encontrarás rápidamente envuelto en un satánico remolino de colmillos y garras que como navajas, te dejarán con el cuerpo vacío y petrificado el rostro… entonces abras sido el desdichado testigo de la Onza Real...”