Catálogo numismático del Reino de Aragón

Análisis basado en: "La Moneda en Aragón", cuya autoría principal corresponde a Marco L. Royo Ortín. La investigación se apoya en una vasta bibliografía especializada que incluye a autores de referencia como José María Lacarra, Octavio Gil Farrés, Ángel Sesma Muñoz, Antonio Ubieto Arteta, Antonio Beltrán Martínez, Pío Beltrán Villagrasa, Miquel Crusafont i Sabater y Felipe Mateu y Llopis, entre otros. Evolución Histórica y Circulación Monetaria El estudio divide la historia monetaria aragonesa en fases clave, desde el periodo condal hasta la unificación con los Reyes Católicos: 1. Periodo Condal (Siglos VIII-XI): En una economía de subsistencia predominó el trueque y el uso de divisas externas. Circularon monedas carolingias (dineros de plata) e islámicas, tales como mancusos (oro) y argenços (dirhems de plata), estableciéndose el modio como medida de valor referencial. 2. Consolidación del Reino (Sancho I Ramírez y sucesores): Con la fundación de Jaca en 1077, se inició la restauración de la vida urbana y comercial. Aparecieron las primeras monedas propiamente aragonesas: los dineros jaqueses de vellón (aleación de plata y cobre) bajo ley cuaternal (un tercio de plata), y el rarísimo mancuso de oro de Jaca. Bajo Pedro I, tras la conquista de Huesca (1096), se continuó la tipología de busto real en el anverso y el vástago rameado superado de cruz en el reverso. 3. Expansión y Reforma (Alfonso I y Alfonso II): Con Alfonso I el Batallador, el territorio se duplicó, diferenciándose la "Tierra Vieja" pirenaica de la "Tierra Nueva" del valle del Ebro. Alfonso II el Casto introdujo el busto diademado de estilo bizantino en sus acuñaciones. 4. Institucionalización de la Moneda Única: Bajo Jaime I el Conquistador, se pactó en las Cortes la estabilidad de la moneda jaquesa como moneda perpetua y única de vellón con ley ternal (un cuarto de plata). Para evitar devaluaciones, se instauró el tributo del monedaje o "del maravedí", pagado cada siete años a cambio de no emitir nueva moneda. En este periodo se adoptó la cruz pontifical de doble travesaño como símbolo de sumisión al Papado. Innovaciones Metálicas y Crisis A partir del siglo XIII, la economía exigió numerarios más fuertes: • Plata: Pedro III el Grande introdujo en Barcelona el croat (plata casi pura), aunque las Cortes de Aragón se opusieron inicialmente a su circulación en el reino para proteger el monometalismo del vellón. No fue hasta Juan II (1475) cuando se autorizó formalmente la labra de reales y medios reales (aragoneses) en Zaragoza. • Oro: Pedro IV el Ceremonioso introdujo el florín de oro en 1346, imitando el modelo de Florencia, que se convirtió en la moneda característica de la Corona de Aragón pese a las resistencias forales. Juan I intentó sin éxito introducir el timbre de oro en Perpiñán (1394). Aspectos Técnicos de la Ceca y Administración El documento detalla que la fabricación de moneda estaba sujeta a estrictos controles. Los talleres o cecas principales se ubicaron en Jaca, Huesca, Sariñena, Monzón, Zaragoza y Perpiñán. En el proceso intervenían figuras como el maestro de ceca, los guardas (supervisores), el ensayador (verificador de la ley), el tallador (grabador de cuños) y los monederos. Como curiosidad técnica, el cargo de tallador de Jaca se mantuvo de forma hereditaria desde el siglo XI hasta el XIV. Culminación: Fernando II el Católico La reforma de 1497 buscó la unificación monetaria basada en el ducado de oro y el real de plata. En Zaragoza se acuñaron piezas excepcionales como los excelentes y los monumentales diez ducados (34,5 gramos), bajo la dirección de los tesoreros Gabriel y Luis Sánchez. El aragonés de plata (medio real) pasó a ser la representación física del antiguo sueldo jaqués de cuenta. La obra concluye resaltando que, aunque se alcanzó una unión dinástica, cada Estado de la Corona mantuvo sus elementos numismáticos diferenciadores hasta el siglo XVIII . Suscribirse al canal:    / @cnumismatico