Julian Centeya - Pincho (Entre prostitutas y ladrones)

Versos lunfardos recitados por su autor Julián Centeya Música de fondo "La sentida" de Virgilio Expósito. La muerte del punga Pinchó, se tomó el piro quedó lo mismo igual como si nunca hubiera sido. Atrás quedaba mersada la misma vida, la misma cosa, y a él... tanto le daba. Podía llover y un vómito de cielo sacudir el árbol empavurar un perro amasijar una rosa y que el miedo se persignara. Pinchó. San Mongo debió esperarlo, chicato como es, el día de la zarpada. Le batían El Flaco y era punga. Cuando lo vieron después así, de última, indiferente, cuando ni hacía sombra se dijeron: "de qué mierda valió que la supiera lunga". De guacho se metió en el entrevero la fue de cuarta con el Rengo Sola se metió en el escruche, fue piquero, rodó, pudo decir, más que una bola. Siempre fue chorro, nunca fue otra cosa. De cuando en cuando, alguna levantada, tenía un recuerdo puro en la piojosa de un burro fiador que dio mancada. La muerte lo pungueó en el conventillo quedó en el patio de crispada zurda. Venía desde lejos el canto de los grillos y entraba el tano Giacumin en curda. ¿Por dónde es que se va la vida cuando viene y atraca la pelada? Se irá, me bato, por cien callejones de un hielo de negrura flameando la guadaña con su mano huesuda. Hacía tiempo que se amasijaba. Callado y solo, no parlaba a nadie, ni la viola. En la encordada antes cantaba cosas pa su madre. Lo cierto es que pinchó, se tomó el piro, quedó lo mismo igual, como si nunca hubiera sido. Atrás quedaba mersada la misma vida, la misma cosa y a él... tanto le daba. Podía llover y un vómito de cielo sacudir el árbol empavurar un perro amasijar una rosa y que el miedo se persignara. Pinchó se tomó el piro. Julián Centeya