Lo tienes todo… pero se te ha olvidado verlo

Hoy quiero proponerte un ejercicio que dura menos de 10 segundos. Antes de cada comida, respira profundo tres veces. Y después observa lo que tienes delante. Abrimos el frigorífico y elegimos qué nos apetece comer. Abrimos el grifo y sale agua potable. Tenemos supermercados a pocos minutos de casa. Y, aun así, muchas veces nos quejamos porque falta un ingrediente o porque se nos olvidó comprar algo. Mientras tanto, hay personas que recorren kilómetros cada día para conseguir un poco de agua o algo de comida. La abundancia no empieza cuando tienes más. Empieza cuando eres consciente de todo lo que ya tienes. Hoy es el penúltimo día del reto y, si algo he aprendido, es que la constancia y el desapego de los resultados siempre terminan dando sus frutos.