ENTREGA DE LOS XVII PREMIOS LITERARIOS ATENEO BLASCO IBÁÑEZ.

El veintinueve de enero el Ateneo Blasco Ibáñez, homenajeando la figura de su patrono, el universal escritor Vicente Blasco Ibáñez, realizó, como cada año, la solemne entrega de los XVII Premios Literarios Ateneo Blasco Ibáñez. En la misma ceremonia se hizo entrega del máximo galardón del Ateneo, la Pluma de Oro, al ex director territorial de Presidencia de la Comunidad Valenciana, D. Francisco Molina Agulló. Las personalidades encargadas de entregar los premios han sido: el excelentísimo Sr. presidente del Consell Valencià de Cultura D. José María Lozano, la ilustrísima Sra. vicedecana de la Facultad de Derecho, Dña. Pilar Hernando, Dña. Rosa Muñoz Blasco Ibáñez, biznieta de Blasco Ibáñez, el ilustre Sr. D. Francisco Molina y la presidente del Ateneo, Isabel Oliver. Se entregaron tres premios de poesía y tres de narrativa. Los escritores premiados han sido: Con un total de 23, 2 puntos, el poema: ¿A QUÉ SABE EL DESAMOR? De María José Fernández Maestre, ha obtenido el tercer premio. Con un total de 23, 3 puntos, el poema: ÁRBOLES, de Javier Tallón Sebastián, ha obtenido el segundo premio. Con un total de 25, 2 puntos, el poema: TIEMPO SIN MEMORIA, de Manuel Giménez González, ha obtenido el primer premio. Para la modalidad de narrativa las obras ganadoras han sido las siguientes: Con 23, 4 puntos, el relato: VIVA, de Elisabetta Bagli, ha obtenido el tercer premio. Con 25,2 puntos el relato: FLORES JUNTO AL MAR, de Helena de Val López, ha obtenido el segundo premio. Con 28,3 puntos, el relato: NOVIEMBRE, de Joaquín Martín Quirosa, ha obtenido el primer premio. Los miembros del Jurado para esta edición han sido: D. Alberto Requena, Catedrático y escritor, D. Manuel Vélez, catedrático y poeta y D. Juan Emilio Ríos Vera, filólogo y escritor. Por su parte, el profesor Alberto Requena, miembro del jurado, leyó un panegírico escrito por él para Alabar cada uno de los textos premiados. El acto finalizó con la intervención de la soprano, Margarita López, quien causó sensación en el abarrotado público que llenaba la sala, entre los que se encontraban diversas autoridades del mundo de la literatura, la enseñanza y la política, además de los simpatizantes y socios del Ateneo Blasco Ibáñez.