Lo que viniste a entregar al mundo es lo que más falta te hace.

LO QUE VINISTE A ENTREGAR AL MUNDO: TUS CARENCIAS Lo que viniste a entregar al mundo es lo que más falta te hace. Hemos hablado de dones, pero, ¿y si tu propósito viniera precisamente de tus carencias? Cuando era pequeño era muy tímido. Tenía muy poca seguridad en mí. No confiaba. Eso me trajo muchos problemas y tuve que superarlo si quería sobrevivir. Curiosamente, es precisamente lo que estoy entregando al mundo, aquello por lo que vine a nacer. Muchas veces, el Universo busca que nos perfeccionemos en nuestras debilidades para poder ayudar a otros a hacerlo. Ese es tu propósito de vida. ¿Quieres más dinero? Ayuda a otros a tener más dinero y el Universo te lo devolverá multiplicado. ¿Se te resiste el amor? Ayuda a otros a encontrarlo. ¿Problemas de salud? Ayuda a otros a recuperar su salud. ¿Te falta claridad? ¿No sabes lo que quieres en la vida? Ayuda a otros a encontrarla. ¿Te sientes insignificante? Ayuda a otros a sentirse importantes. ¿Problemas familiares? Ayuda a unir familias. Conviértete en un experto en esas áreas. Aprende todo lo que puedas. Lee 50, 70, 1.000 libros sobre esos temas de los más grandes autores en el campo. Ayudando a otros te estas ayudando a ti también. Recuerda, el Propósito es una meta puesta al servicio de la humanidad. Cuando haces esto el Universo te paga por tu trabajo, ¡mucho mejor que tu jefe! Busca tus carencias y en ellas se encuentra tu Bendición disfrazada. Tú tienes tus propios gigantes a los que te tienes que enfrentar. Quizá tu gigante sea una mala economía. Quizás sea una mala salud o unas relaciones tormentosas. Quizá te gustaría prosperar más en un área. Ese desafío es tu gigante. ENTRENA TU GOLIAT. Tu gigante tiene el poder y la semilla de tu propósito. David no se concentró en Goliat. Medía 2 metros y 97 centímetros. Era musculoso y grande y estaba armado, protegido por una armadura de hierro. Pero a él no le interesaron estos datos. Lo único que él dijo fue ¿Quién osa enfrentar al pueblo del Dios viviente? Concéntrate en tus gigantes y tropezarás. Concéntrate en tus sueños y tus gigantes caerán. Enfócate en Dios y tus gigantes caerán. Amplifica tus sueños y minimiza a tus gigantes. Muchas personas, cuando tienen una enfermedad, se meten a internet a estudiar los síntomas. Algunos lo hacen incluso sin tener la enfermedad. Se juntan con personas con el mismo problema. Hablan de la enfermedad, se recrean en ella. Esas personas se están concentrando en sus gigantes. Contesta las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que más miedo te da en el mundo? ¿Qué harías si supieras que vas a morir en tres meses? Si el miedo no fuera un factor en tu vida, ¿qué harías? Si el dinero no fuera un factor en tu vida, ¿qué harías? Ahora, no cuestiones nada de lo que ocurra. Siéntate, cierra los ojos, relájate, respira profundamente tres veces y suelta el aire, vacíate. Ten un papel y un lápiz a mano y escríbelo.