EL PERDÓN La libertad que nace del corazón

EL PERDÓN: La libertad que nace del corazón Hoy comparto este poema con un profundo sentimiento de humildad. Lo escribí, primero, para mirarme a mí mismo antes de mirar a los demás. Lo hice para pedir perdón a Dios y a todas las personas que, de una forma u otra, he podido herir con mis palabras, mis acciones, mis silencios o mis decisiones. También lo escribí para perdonar de corazón a quienes me han ofendido, porque entendí que cargar rencor solo prolonga nuestro propio sufrimiento. Con el paso del tiempo he comprendido que ninguno de nosotros es perfecto. Todos cometemos errores, todos fallamos y todos necesitamos una nueva oportunidad. Solo Dios es perfecto. Por eso, si espero recibir misericordia, también debo aprender a ofrecerla. La vida me ha enseñado que el perdón no cambia el pasado, pero sí puede transformar el presente y abrir el camino hacia un futuro lleno de paz. Perdonar no significa justificar el mal ni olvidar el dolor; significa dejar de vivir prisionero de él. Significa confiar en que la justicia pertenece a Dios y que nosotros fuimos llamados a vivir con un corazón limpio. Las enseñanzas de Jesucristo y el extraordinario ejemplo de Nelson Mandela me recordaron que la verdadera libertad comienza cuando dejamos atrás el odio, la amargura y el deseo de venganza. Como dijo Mandela, si no dejamos atrás el resentimiento, seguiremos siendo prisioneros aun cuando las puertas estén abiertas. Deseo que este poema no solo sea una reflexión, sino también una invitación a reconciliarnos con Dios, con los demás y con nosotros mismos. Si una sola persona encuentra paz, decide perdonar o se anima a pedir perdón después de escucharlo, entonces habrá cumplido el propósito para el cual fue escrito. Que Dios llene nuestros corazones de amor, humildad y misericordia, y nos conceda la sabiduría para comprender que el perdón es una de las expresiones más grandes de la verdadera libertad. _________________________Tomás Sosa.