VUELVA USTED MAÑANA

VUELVA USTED MAÑANA “Buenos días, venía por lo mío…” “¿Tiene cita previa?” “Sí.” “¿Trajo el papel?” “También.” “¿Y el sellito?” “¿Qué sellito?” “Ah… vuelva usted mañana.” Levantado bien temprano, con el sol medio asomado, DNI en el bolsillo y el café recién tomado. Ropa floja, calzón largo, cholas dando el paso, carpetita bajo el brazo, voy sobrado pa’l caso. Traigo todo ordenadito, ni un papel se me ha escapado, pero falta justo el sello que nadie me había nombrado. En la cola hay un señor que lleva allí desde febrero, se trajo hasta la silla, su bocata y su sombrero. Dice: “yo no tengo prisa, esto acaba en romería”, y ya saluda al segurita como si fuera familia. La pantalla no funciona, la impresora está colgá, y la señora de ventanilla me mira como atravesá. “Esto no es aquí, mi niño, es en la esquina de arriba, suba a la segunda planta y pregunte por Josefina. Pero Josefina hoy no vino, la mandaron pa’ otra sala, y el sello que tú necesitas lo tiene una tal Tamara.” “Vuelva usted mañana, mi niño, sin montar ninguna trama, o si no es mucha molestia, cuando a mí me dé la gana.” Y Larra desde el cielo me dice con ironía: “Pasaron doscientos años y sigue la misma avería.” Yo respiro, miro al Teide, me acomodo la visera, porque aquí hasta la paciencia camina a su manera. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vuelva usted mañana, tranquilo, tranquilito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vive con calma, hermano, hasta el infinito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vuelva usted mañana, tranquilo, tranquilito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vive con calma, hermano, hasta el infinito. Regresé bien tempranito, con la cita confirmada, captura de la pantalla, clave PIN actualizada. En la app salía “resuelto”, ventanilla dice “no sé”, me piden el mismo archivo que ayer mismo les mandé. Me dijeron: “falta un sello y una copia del DNI, pero al revés y compulsada, que eso no vale así.” Yo miré pa’ la pantalla, la pantalla me ignoró, puse cara de paciente, pero el alma se cansó. La máquina de los turnos lleva rato congelada, sale el B-27 desde por la madrugada. Y una voz desde el fondo, con tremenda educación, me dice: “mi niño, mañana tiene usted otra ocasión.” Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vuelva usted mañana, tranquilo, tranquilito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vive con calma, hermano, hasta el infinito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vuelva usted mañana, tranquilo, tranquilito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vive con calma, hermano, hasta el infinito. Hablan de productividad, prisa e innovación, pero el guachinche abre cuando abre y ahí sí hay revolución. Un cortadito bien servido, papas, mojo y conversación, mientras el mundo va corriendo pa’ no saber ni adónde va, señor. En Madrid dicen “urgente”, aquí decimos “ya veremos”, que el Teide lleva siglos quieto y mira qué alto llegó, compañero. No todo lo que tarda viene tarde pa’ la vida, a veces lo que corre se tropieza en la avenida. Aquí el tiempo no se pierde, se mastica despacito, con la sombra de una parra y un buen cortadito. Pero una cosa es la calma, otra cosa es la faena, que te falte siempre un sello ya parece una condena. Y Larra desde el cielo me guiña con picardía: “Cambió la pluma por clave, pero sigue la avería.” Yo respiro, miro al Teide, me acomodo la visera, porque aquí hasta la paciencia camina a su manera. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vuelva usted mañana, tranquilo, tranquilito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vive con calma, hermano, hasta el infinito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vuelva usted mañana, tranquilo, tranquilito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vive con calma, hermano, hasta el infinito. Notificación, confirmación, clave digital caducada, PDF firmado, certificado, pero la página bloqueada. Suba el archivo otra vez, ponga el código que le mandan, cuando llega el SMS: “su sesión fue cancelada”. Cita previa, nueva clave, contraseña equivocada, acepte usted las condiciones, pero no aparece nada. Larra se ríe bajito, yo me río por no llorar, si esto sigue así, mi niño, me termino por mudar. Vuelva usted mañana, mi niño, no tenga ansia, que el reloj en Canarias marca la hora con calma. Vuelva usted mañana, que la vida no se atranca, se sienta un ratito y a mirar la calma. Y si mañana no sale, no pierda la compostura, se toma un cortadito y lo intenta con dulzura. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vuelva usted mañana, tranquilo, tranquilito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vive con calma, hermano, hasta el infinito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vuelva usted mañana, tranquilo, tranquilito. Pa-pa-pa-papelito, otro sellito, vive con calma, hermano, hasta el infinito. “Entonces… ¿mañana?” “Mañana, mi niño.” “¿Seguro?” “Bueno… llame antes.”