Jorge Valdez - Tres amigos

ElTango YSus Invitados Jorge Valdez - Tres amigos Música y Letra: Enrique Cadícamo Acompañado por Carlos Galván y su quinteto Presentacion en la Noche con Amigos con la dirección de Lionel Godoy-1997 Jorge Valdez: una voz para el pulso incesante del tango Jorge Valdez —nombre artístico de Leo Mario Vitale— nació en Buenos Aires el 27 de enero de 1932, en el barrio de Villa Urquiza, y se convirtió en una de las voces más representativas del tango en la segunda mitad del siglo XX. Su formación musical comenzó en la infancia, cuando inició estudios de piano alentado por su entorno familiar, al tiempo que desarrollaba tempranas experiencias como cantor en radios y escenarios barriales. Ese doble recorrido —técnico y popular— definió una personalidad artística que alcanzaría proyección decisiva a partir de su encuentro con Carlos Lázzari, quien lo descubrió y lo vinculó con la orquesta de Juan D’Arienzo. Su incorporación en 1957 marcó el inicio de una etapa fundamental, en la que su voz se integró de manera orgánica al estilo rítmico del llamado “Rey del compás”. Dentro de la orquesta de D’Arienzo, Valdez desarrolló un perfil vocal inconfundible: timbre atenorado, fraseo claro y una línea melódica que supo sostener lirismo sin perder precisión en el pulso bailable. Durante esos años registró más de un centenar de grabaciones, entre ellas títulos como “Adiós Chantecler”, “Remembranza”, “La calesita” y “Chirusa”, que se incorporaron al repertorio clásico del tango. Su permanencia en la orquesta hasta 1964 consolidó su popularidad, permitiéndole luego emprender una carrera solista en la que colaboró con directores como Osvaldo Requena y Alberto Di Paulo, además de realizar presentaciones en escenarios nacionales e internacionales. En ese recorrido, su figura logró mantenerse vigente dentro de un género que atravesaba profundas transformaciones culturales. Ya en su etapa de madurez, Valdez encontró en los medios de comunicación un espacio clave para sostener su vínculo con el público. Su participación en el ciclo televisivo Grandes Valores del Tango —especialmente en la década de 1980— lo proyectó hacia nuevas generaciones, mientras que su presencia en La noche con amigos reafirmó su vigencia dentro de la escena tanguera de los años noventa. Estas apariciones lo situaron como un puente entre la época dorada de las grandes orquestas y el resurgimiento del tango en los medios masivos, consolidando su figura como intérprete de referencia. La trayectoria de Valdez estuvo atravesada también por episodios personales de fuerte impacto. En 1990 sufrió un grave accidente automovilístico que comprometió su capacidad vocal y lo obligó a una prolongada rehabilitación. Su regreso a los escenarios, sostenido por disciplina y vocación, fue reconocido como un gesto de entereza artística. En sus últimos años, diversas dificultades personales incidieron en su vida, aunque nunca opacaron el reconocimiento a su legado. Falleció el 21 de febrero de 2002 en Buenos Aires, dejando como herencia una voz cálida, de articulación precisa y profundo sentido musical, que encontró en el estilo de D’Arienzo su expresión más acabada y que permanece como parte viva de la tradición tanguera.