El Páramo de la Rusia, el más Virgen que tenemos

Hay lugares que no solo se visitan, se honran. Cada páramo tiene su propia magia, el viento que nunca calla, el agua que brota por todas partes y los frailejones que parecen custodiar la montaña. Pero el Páramo de la Rusia es diferente. Aquí nacen más de 16 especies de frailejones y, en esta travesía, nos encontramos con más de 28 lagunas y lagunillas, cada una recordándonos que este es el verdadero corazón del agua. Aquí nace la vida. Por eso este lugar es uno de los territorios más sagrados de Colombia. El agua que fluye por nuestras ciudades y pueblos comienza su viaje en ecosistemas como este. Sin ellos, la vida allá abajo simplemente no sería la misma. Qué inmensa alegría volver a caminar por este santuario. Solo deseo que permanezca así, sagrado, intacto, espiritual y único. Que las futuras generaciones también tengan el privilegio de sentir el silencio, el viento y la inmensidad de este lugar, entendiendo que nosotros aquí solo somos visitantes. El páramo no nos pertenece. Nosotros le pertenecemos a él.