50.-CANTABRIA 3 Bárcena Mayor y Carmona

CANTABRIA 3 Bárcena Mayor y Carmona Esta vez nos trasladamos al interior de Cantabria, a los Valles Pasiegos, donde conoceremos a dos de esos pueblos más bonitos de España, Bárcena Mayor y Carmona. Dos pueblos auténticos de la vida rural en el norte de España. BARCENA MAYOR Bárcena Mayor se encuentra en el municipio de Los Tojos, en el corazón del Parque Natural Saja‑Besaya, a orillas del río Argoza. Es un núcleo muy pequeño —entre 50 y 80 habitantes según distintas fuentes— y está rodeado de colinas y bosques frondosos. Se considera uno de los pueblos más antiguos de Cantabria, con registros desde el siglo IX, en pleno proceso de repoblación del valle de Cabuérniga. Su topónimo Bárcena procede de un término preindoeuropeo que significa “llanura junto al río”, lo que encaja perfectamente con su emplazamiento. Bárcena es desde 1979 declarada «Conjunto Histórico- Artístico» 😍 conserva la arquitectura montañesa típica de los siglos XVI y XVII, con casas de piedra, balcones de madera y tejados inclinados.“En Bárcena Mayor, la madera lleva siglos resistiendo al tiempo. Robles y castaños que, trabajados por manos maestras, aún sostienen balcones y aleros. “En el corazón de Bárcena Mayor se alza la Iglesia de Santa María, un pequeño templo montañés que guarda siglos de historia. Su retablo barroco, sus muros de piedra y su silencio rural invitan a detenerse y sentir la esencia más auténtica del valle del Saja.” Pasear por sus calles empedradas permite descubrir soportales, arcos de piedra, tiendas de artesanía y flores que decoran los balcones, creando un ambiente de postal en cada esquina. El puente de piedra sobre el río Argoza,, es un lugar emblemático desde donde se pueden obtener vistas panorámicas del pueblo y del río. Es también el punto de partida de varias rutas de senderismo. También se recomienda visitar la plaza central, punto de encuentro de locales y visitantes, y observar detalles como escudos heráldicos y chimeneas tradicionales. No puedes irte sin probar el cocido montañés, plato típico de la región, y otros productos locales como mermeladas y orujo. El pueblo cuenta con varios mesones y restaurantes donde disfrutar de la gastronomía cántabra. “Tras recorrer este pueblo tan antiguo, nos llevamos con nosotros algo más que un recuerdo: la calma de sus calles, la belleza de sus casas decoradas, y esa esencia viva de la montaña cántabra. Nos ha encantado… nos alegramos de haberlo visitado y sabemos que algún dia volveremos.” CARMONA Carmona es uno de los pueblos más auténticos y mejor conservados de Cantabria, un rincón que parece detenido en el tiempo entre los valles del Nansa y el Saja. Su arquitectura montañesa, su tradición ganadera y su artesanía en madera lo convierten en una joya rural de España. Carmona pertenece al municipio de Cabuérniga, a unos 11 km de la capital municipal, y está rodeada por los verdes prados y montañas de la Sierra del Escudo de Cabuérniga. Desde el Mirador de la Asomada del Ribero se obtiene una vista panorámica del valle, con sus terrazas agrícolas y casas de piedra agrupadas en el centro del pueblo. Declarado Conjunto Histórico‑Artístico, Carmona conserva la esencia medieval y montañesa de los siglos XVI al XVIII. Sus casonas solariegas muestran escudos nobiliarios, balcones de madera labrada y calles empedradas que serpentean entre las viviendas. Destacan el Palacio de Rubín de Celis, ejemplo del barroco de los Austrias, y la Iglesia de San Roque, con su torre de piedra y tejado de teja roja. El alma de Carmona está ligada a la vaca tudanca, raza autóctona símbolo de Cantabria,( aquí disponen de un monumento que hace honor a esa raza con esos cuernos que es el emblema de los valles pasiegos del Saja‑Nansa. Otro monumento a los albarqueros, artesanos que fabricaban las tradicionales albarcas de madera, para protegerse de la humedad. Todavía pueden verse albarcas aparcadas a la entrada de las casas y talleres que homenajean este oficio ancestral. Las casas montañesas de Carmona combinan piedra, madera y teja roja, con balcones floridos y solanas donde antaño se secaba el maíz. Carmona conserva el alma más pura de Cantabria. Sus casas de piedra, sus balcones floridos y el ritmo tranquilo del valle invitan a pasear sin prisa…y a descubrir un pueblo que parece detenido en el tiempo. Hay un rincón escondido en el corazón de los Valles Pasiegos que mantiene su encanto rural y costumbres ancestrales. “Carmona se descubre entre montes suaves y prados que aún guardan el ritmo antiguo del campo. Aquí, el silencio no pesa: acompaña. El aire limpio baja de las laderas como un regalo, fresco, puro, casi sagrado. Las casas de piedra, el ambiente fresco de montaña y el aroma a hierba mojada envuelven al viajero en una calma que solo se encuentra en estos valles pasiegos del Saja‑Nansa, donde la vida sigue latiendo despacio, sin prisas y perdurando en el tiempo”.