Rutinas

  / azelgaraeg   Letra: Y suena el despertador. Todavía es de noche, hay cuentas en la mesa y el alquiler que corre. El pibe necesita zapatillas nuevas, y uno se hace fuerte aunque el alma no pueda. El jefe rompe las bolas, el tránsito es un infierno, y yo me acuerdo de cuando el futuro era un juego. Pensaba que crecer era hacer lo que quisiera, pero crecí y la vida me pasó la cuenta. Y a veces miro el cielo desde la ventana, preguntándome cuándo fue que cambió la jugada. Quiero largar todo, subir a cualquier tren, perderme en una ruta sin saber volver. Tomarme un vino frío mirando el atardecer, vivir como si el tiempo no me fuera a correr. Quiero olvidarme de pagar, de producir, de encajar, de las promesas que uno firma sin pensar. Pero hay personas que dependen de mí, y aunque me pese, mañana voy a seguir. La mochila se hace grande con los años encima, hay sueños archivados juntando telarañas. El pibe que fui adentro todavía está gritando: "¿Cuándo nos toca vivir y no seguir remando?" Los amigos ya no salen, tienen otra realidad, nos juntamos dos horas y hablamos de laburar. Nos reímos de la vida para no llorar, porque sabemos que el mundo no va a frenar. Y capaz que ser adulto es esto que nadie cuenta, seguir con el corazón aunque la cabeza revienta. Guardar un poco de locura para no desaparecer, porque vivir no es solamente sobrevivir. Otra factura. Otro horario. Otro problema. Otro salario. Toda la vida corriendo detrás de algo. Toda la vida tragando bronca. Toda la vida diciendo "mañana". Yo no nací para vivir en automático Yo no nací para morir trabajando Quiero largar todo, dejar el celular, que no me encuentre nadie, no tener que explicar. Escuchar una guitarra, sentir el viento nomás, volver a ser ese pibe que no miraba atrás. Pero mientras quede fuerza y alguien espere por mí, voy a pelearla aunque me quiera ir. Porque entre las ganas de escapar y la responsabilidad, hay un adulto cansado... tratando de no aflojar.