Puro Manjarrez - El mar me llama

El Mar negro me anda llamando desde las cuatro y fracción, cuando la ciudad se apaga y nomás respira el dolor. Traigo brasas apagadas atoradas en la voz, y una luna vigilando lo que queda de los dos. Yo también fui de los hombres que juraban ya cambió, que esta vez la misma piedra no me rompería el corazón. Pero andaba persiguiendo lo que nunca iba a alcanzar: un poquito de ternura en el fondo de la mar. Con los muertos de la infancia agarrados de mi piel, con las venas aprendiendo lo que cuesta renacer. Y las sombras me decían: "ya regresa para acá", porque el monstruo que alimentas siempre te viene a buscar. Ay, amor, qué caro sale recordar. Ay, amor, qué fácil es volver al mar. Cuando la noche se pone como alquitrán sobre mí, no sé si estoy sanando o nomás dejando de sufrir. Ay, amor, si me vuelvo a hundir, que me encuentre tu recuerdo respirando junto a mí. Mandé mi corazón solo por caminos que inventé, y mi cuerpo fue quedando como un cuarto de hotel. Todo roto, todo abierto, todo puesto para arder, como santo abandonado que ya nadie fue a prender. Y en nombre de aquello que llaman amor o necesidad, fui dejando pedacitos que no pienso reclamar. ¿Has sentido ese silencio que se mete bajo la piel? Como aguja atravesando lo que queda de la fe. Traigo veneno antiguo circulando por la sangre, y los sueños más hermosos convertidos en desastre. Ay, amor, qué caro sale recordar. Ay, amor, qué fácil es volver al mar. Cuando la noche se pone como alquitrán sobre mí, no sé si estoy sanando o nomás dejando de sufrir. Ay, amor, si me vuelvo a hundir, que me encuentre tu recuerdo respirando junto a mí. Mar negro sigue cantando donde termina la luz. Las brasitas que quedaron todavía dan calor. Y aunque a veces me visite todo aquello que perdí, ya no busco mi destino: lo construyo desde aquí.