10. El Fuego que Dio Luz

LETRA: Cuando el mundo aún dormía en sombras... los dioses se reunieron en Teotihuacán... no para reinar... sino para arder... Entre sombras nacía la duda ancestral, rostros divinos sin luz ni señal, uno brillaba en orgullo y poder, otro en silencio aprendía a ceder. Tecuciztécatl alzaba su voz, rico en promesas, cubierto de sol, y entre cenizas, sin nombre ni honor, Nanahuatzin guardaba el valor... Fuego eterno, llama sin piedad, ¿quién tendrá el alma para renunciar? Arde en el tiempo la verdad, no es la corona quien va a iluminar, cuando el destino reclame tu voz, solo el sacrificio se vuelve sol... El fuego ruge, comienza el ritual, el oro tiembla al verlo brillar, Tecuciztécatl no puede avanzar, su orgullo pesa más que su fe... Y en el silencio sin mirar atrás, Nanahuatzin decide saltar, sin más riqueza que su voluntad, entrega todo por la eternidad... Y cuando el miedo gobernó a los dioses... no fue el más grande... sino el más puro... quien abrazó el final... Arde en el cielo la verdad, de las cenizas renace la luz, no fue el poder ni la vanidad, fue el alma humilde quien venció a la cruz... Y el cielo estalla en fuego y creación, nace un latido, nace un nuevo sol, Nanahuatzin brilla en su dolor, rompe la noche con su resplandor... Y tras su paso, queriendo imitar, Tecuciztécatl se lanza al final, pero su brillo no pudo igualar, y en luna fría quedó su reflejo... Arde por siempre la verdad, no hay luz sin antes saber caer, quien da su vida sin reclamar, vive en el tiempo sin perecer... Y así los dioses comprendieron... que no es el orgullo... sino el sacrificio... lo que enciende la eternidad...