Veni Sancte Spiritus - Mladifest Medjugorje 2020

Viendo que atardecía, los apóstoles del Redentor se apresuraron a ir a su encuentro para decirle: «Maestro, es muy tarde y todo el pueblo está hambriento y estamos en despoblado. Despídelos antes de que anochezca para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Tú, por naturaleza, eres el gran salvador del mundo, y has dado a todos el conocimiento. Has alimentado espiritualmente sus almas, pero ahora tienen necesidad de cuidar sus cuerpos. Despídelos porque estamos inquietos por ellos. Has enseñado a tus discípulos y apóstoles la compasión hacia todos, porque tú eres el pan celestial de inmortalidad». Cristo, al oír estas palabras, les replicó: «Os equivocáis al no tener en cuenta que soy el Creador del mundo, y soy yo quien está pendiente del mundo; conozco muy bien la necesidad de esta multitud. Yo mismo aliviaré su hambre, porque yo soy el pan celestial de inmortalidad. Yo soy el que alimenté a Israel en el desierto y quien le di el Pan del cielo. Yo hice salir, en un lugar árido, agua de la roca, y además de todo esto les procuré codornices en gran cantidad, porque yo soy el pan celestial de inmortalidad». Multiplica en todos nosotros, Salvador, la multitud de tus misericordias, sácianos a todos de santidad, haciéndonos firmes en la fe, Señor, puesto que solo tú eres el pan celestial de inmortalidad. San Romano el Melódico