VIRGEN DE LA TRINIDAD

Hay pocas imágenes en Málaga que mantengan una relación tan íntima con un barrio como la Virgen de la Trinidad, hasta el punto de que su nombre se debe a su entorno. Basta verla en la calle para entenderlo. Los vecinos no la miran como quien contempla una talla más. La esperan con familiaridad, la piropean, la llaman 'Trini' con esa naturalidad que no siempre se entiende, le hablan, le rezan en voz alta y la reciben como si formara parte de la propia vida cotidiana de la Trinidad desde siempre. Y, en realidad, algo de eso hay. Porque la Madre del Cautivo lleva décadas siendo el elemento articulador de estas calles al otro lado del Guadalmedina, aunque sobre decir que su Hijo, el Señor de Málaga, lo eclipsa todo